domingo, 11 de octubre de 2009

Anne: a qué no me respondes nunca más


Me juré a misma,  no utilizar este medio para responderte.
Las cartas ya hechas, las tengo en un escrito sólo para ti y me reconforta saber que te gustará leerlas cuando te las entregue personalmente algún día.
Pero necesito, escribir. Necesito ser escuchada un momento.
Tal vez son muchas las cosas de las que te estás privando. Es más en algún momento pensé que desearía cambiar tu lugar por el mío, pero creo que no tendría la entereza suficiente como para comer la misma ración todos los días, ni convivir con 7 personas distintas a la vez. Tampoco podría hacer las labores de la casa, porque no las hago, no me gustan para nada hacerlas. Las odio por completo.
Te miro, miro tus cartas y tu foto. Extraño tener alguien a quién contarle todo lo que siento, sin ser juzgada.
Así como cuando me escribes y me dices tiernamente Kitty.
Intento esconderme de mi propia oscuridad, pero caigo en cuenta que si la sigo ocultando uno de estos días me consumirá.
Estoy bien, es más hasta puedo decir de forma secreta, que estoy empezando a disfrutar de la vida, sin necesidad de hacer aspavientos de sociabilidad. Me contento y conformo con quedarme en mi cuarto todo el fin de semana. Es decir, yo sola y mis pensamientos.


Pero sé que esto no puede seguir así. Ya que, está oscuridad que me hace sentir viva, no es bien vista. Es como el despertar de un monstruo, que mi familia no toleraría.
¿Debo quitarme el antifaz y gritar a los cuatro vientos lo que siento?... Tu no lo hiciste verdad Anne. Por eso te admiro. Yo sé que mi encierro, no es comparado al tuyo. El mío es voluntario. Sé que darías cualquier cosa, por estar en mi lugar. Yo haría todo lo posible por que estemos juntas. Quisiera, poder estudiar contigo el francés, ver lo de la historia (porque a mi también me encanta la historia), apoyarte en lo del estudio de árboles genealógicos, además que podríamos ir por el mundo haciendo muchas historias. No me cansaría de hablarte de las cosas por las que ya pasé.
Diablos y me siento culpable por ser mayor que tu. Y no sé como diablos vivir una vida sin la compañía de alguien.
En realidad, ¿todo esto es tan difícil?
Uno tiene tantos deberes y obligaciones que no puede ir deteniéndose por allí porque sino hay otro que toma la posta y en este caso, yo la pierdo.
Desearía poder verte. Pero sé que eso significaría a travesar el camino, para estar en tu acera. Y eso aún no lo puedo hacer.

Te quiero.

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