sábado, 1 de septiembre de 2012

Atropellada

“¡Ánimo, pues! Piensa en todas las facultades de las que estás provisto y prepárate a resistir toda clase de pruebas; bien armado estás y en disposición de sacar ventajas aún de las situaciones más terribles de la vida.”
DISCIPLINA.
Últimamente pienso mucho en esa palabra. He regresado a clases y eso me mantiene ocupada.
Siento que cada día es un sobresalto más con el que hay que lidiar, no porque no me guste estudiar, es todo lo contrario. Siempre hay muchas cosas por aprender, por sorprenderse, pero no hay tiempo suficiente para profundizar más (... o tal vez sí).
Siento que el día me absorve, me tritura entre sus moliendas. El tiempo, pretencioso, me mira de reojo en una esquina y puedo decir que siento su risa burlesca entrecortada. Como queriendo ahogarla para que yo no me de cuenta.
En estos días me han dicho "eres muy estructurada". Todo el mundo pide que me relaje, como si ya no fuese tiempo perdido el hecho de tener que hablar con ellos (así de radical, pienso que es).
He observado que las personas, les gusta arrastrar a las otras a sus propias costumbres y malas manías, pues yo lucho contra eso todos los días. Eso debería contar.
"Tal vez, si no me distrajera tanto", pienso en ello, pero no es suficiente con pensar, ¿verdad?. Es necesario que se coloquen en acción las cosas que una quiere lograr y planificar, cómo las va a realizar. Así funciona este mundo que sólo es para quienes trabajan mucho, se relajan un poquito y luego retoman sus tareas.
Pero, he ahí de nuevo la cuestión... ¿esas personas, realmente son felices?